viernes, 16 de noviembre de 2018

Consideraciones sobre la Hispanidad

La Hispanidad

La hispanidad se puede definir como un gran grupo de personas con unos rasgos culturales comunes. El más evidente de estos rasgos es la lengua común, el español. Además del idioma hay otros rasgos culturales que tienen que ver con los orígenes y la historia comunes de este grupo humano y que pueden ser tan importante o más que nuestra lengua.
Un rasgo fundamental está en la esencia multiétnica y la consideración del mestizaje como un valor positivo que enriquece al propio grupo. Este es un rasgo esencial de nuestra cultura y que claramente nos diferencia de otros colectivos que tienden a asociarse con una raza en particular.
Sin duda, la religión católica forma parte del origen de los hispanos pero actualmente es más relevante el impacto de la visión cultural de los católicos como grupo humano que la religión en sí misma. De forma que, si bien un grupo que pretenda integrar a los Hispanos no puede ser anti católico, tampoco debe establecer la adscripción a una comunidad religiosa como condición necesaria para pertenecer al grupo.

La autoestima de los Hispanos

Los hispanos como colectivo, igual que otros pueblos a lo largo de la Historia, han pasado por momentos de euforia y exaltación del propio colectivo y su poder y por otros momentos de depresión, llegando a auto identificarse con los peores defectos de los humanos. Seguramente ninguna de las dos visiones se corresponde con la realidad en un momento y, especialmente, en el momento actual, que es el que interesa a nuestros Proyecto para la Integración de los Pueblos Hispanos.
Como es lógico, los grupos rivales de los hispanos en cada momento de la historia han intentado identificarnos con lo peor y verse a ellos mismos como el ejemplo a seguir. A veces nos han denigrado convencidos de que esa era la realidad y otras muchas veces  con el objetivo de llevar nuestra autoestima como grupo a los niveles más bajos posibles e incrementar al máximo la motivación de los suyos. Es bien sabido que el ánimo y la autoestima son elementos que contribuyen notablemente a la victoria de un grupo sobre otro.
Durante muchos siglos el grupo social rival de los hispanos en occidente han sido y siguen siendo los anglosajones, de quienes nos diferencia muchos rasgos culturales y sociales. Lógicamente, los anglosajones han utilizado todas las armas a su alcance (unas más lícitas y otras menos) para conseguir vencer a los hispanos. Entre estas armas, una de las más eficaces ha sido y es lo que conocemos como la Leyenda Negra. Hace unos siglos consistía en difundir que los españoles matábamos indígenas como deporte y hoy consiste en asociar en cualquier oportunidad a los Hispanos con la delincuencia y todos los peores defectos de la humanidad.
Durante muchos siglos, los Españoles primero y los Hispanos como colectivo después, fuimos mucho más hábiles que los anglosajones. Nos concentrábamos en hacer lo correcto (o lo que considerábamos correcto) en lugar de defendernos. Dicho en otras palabras, nos sentíamos seguros, llevábamos la iniciativa y marcábamos los tiempos. En algún momento los anglosajones tomaron la delantera y llevan algo así como dos siglos marcándonos el ritmo.
Para recuperar nuestro sitio tenemos que volver a sentirnos seguros de lo que somos y dejar de mirar el adversario. En otras palabras, simplemente, dejemos de hablar de la Leyenda Negra y de si está justificada o no. Centrémonos en extraer todo lo positivo de nuestro pasado, miremos con realismo que somos ahora y enfoquemos sin complejos como vamos a conseguir la felicidad para los nuestros sin perjudicar a los adversarios salvo que lo hagan imprescindible ellos mismos.
No dediquemos ni un segundo a rebatir los argumentos del adversario, eso es lo que han pretendido y conseguido durante un par de siglos. Han conseguido que nos olvidemos de lo que somos y nos dediquemos a pensar en que piensan ellos de nosotros. Ya se acabó. Hemos tardado demasiado en entenderlo pero al fin lo vemos claro.

Conflicto entre españoles e indígenas   

Como argumentaba antes, uno de los componentes fundamentales de nuestra cultura es el valor del mestizaje. Eso no significa que no haya conflictos entre unos pueblos y otros, significa que tendemos a resolverlos con tolerancia, sin prepotencia y sin supremacismos absurdos. Eso reflejan los escritos de Hernán Cortés sobre Tenochtitlán y eso debemos usar nosotros ahora para buscar acuerdos y colaboración entre los distintos pueblos hispanos. Tolerancia, generosidad, curiosidad y no orgullo, prepotencia o supremacía.
Ese enfoque nos saldrá con tanta facilidad como les sale a los anglosajones el supremacismo de su raza. Esto no significa que seamos perfectos o que no tengamos que estar vigilantes para ser justos en la resolución de conflictos, significa que utilicemos nuestra quijotesca (en el sentido más positivo) alma de caballero justo y honesto para afrontar la relación entre pueblos hispanos e, incluso, la relación con los no hispanos.

Ser honestos y justos no es ser ingenuo ni tonto, simplemente, al contrario de los que pensará un anglosajón, es mucho más sencillo y práctico que ser ladino y taimado.